Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
La esperanza alegra el alma.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Muerto, ¿quieres misa?.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
El sueño quita el hambre.
Entre amigos no hay cumplidos.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Por un clavo se pierde una herradura.
Marido muerto, otro al puesto.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
El buen libro de las penas es alivio.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Quien no arde en llamas no inflama
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Tirar la casa por la ventana.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Dios castiga sin dar voces.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Trabajo empezado está medio hecho
El hombre propone y Dios dispone.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".