Necio es quien con necios anda.
Quien aprisa asa, quemado come.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Presto se va el cordero como el carnero.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Llegar al humo de las velas.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Lo dicho, dicho está.
Juntos pero no revueltos.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Lo que hace el burro, pare la burra.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Ramal y bozal, para el animal.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Arca abierta al ladrón espera.
El buey solo bien se lame.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Contra la gota, ni gota.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Quien no llora, no mama!
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El hablar es plata y el callar es oro.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
De paja o de heno, mi vientre lleno.