A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Mal se conforma con el viejo la moza.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El que regala, no vende; pero sorprende.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Boda y cofradía, no es para cada día.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Como pecas, pagas.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Cada arroyo tiene su fuente.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Ama como el lobo ama a la oveja
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Arroz pasado, arroz tirado.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Donde una cabeza grana, otra es vana.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
A perro viejo no hay tus tus.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Perro flaco soñando con longaniza.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
Cuidado, que el diablo es puerco.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Más peligroso que chocolate crudo.
Cuando canta la rana, buena semana.
Lo bueno dura poco.
Hay desgracias con suerte.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Los burros prefieren la paja al oro.
Poca cuadrilla, vida tranquila
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.