La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Hay desgracias con suerte.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Baila Antón según le hacen el son.
La buena hija dos veces viene a casa.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Yo que callo, piedras apaño.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
El ladrón no roba jamás una campana.
Hija que casas, casa que abrasa.
Remo corto, barca pequeña.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Pan con ojos y queso sin ellos.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Quien se va, vivo y muerto está.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Con dinero baila el perro.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
La Luna no es pan de horno
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Boca abierta, dientes de oro.
La noche es capa de pecadores.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.