No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Los casados, casa quieren.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Es más entrador que una pulga.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Al asno no pidas lana.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Bonitas palabras al más listo engañan.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
La voz del asno no pasa del tejado.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
A jugar y perder, pagar y callar.
Se heredan dinero y deudas
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Miren quién habló, que la casa honró.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Cochino matado, invierno solucionado.
Cerca del rey, cerca del cadalso.