En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Sol en Diciembre y nieve en Mayo, nunca buen.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
A perro macho lo capan una sola vez
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Muchos pocos hacen un mucho.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Abril, deja las viñas dormir.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Que cada zorro cuide su propia cola.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Burro suelto del amo se ríe.
No arrojes margaritas a los puercos.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
De trigo o de avena, mi casa llena.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Es de sabios, cambiar de opinión.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Con pan y vino, se anda el camino.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El arroz ya está cocido.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
De suerte contentos, uno de cientos.
Abril llovedero, llena el granero.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Matar dos pájaros con una piedra.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Juego y bebida, casa perdida.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.