En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Palabras sin obras, barato se venden.
Cada día trae su propio afán.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Al loco y al toro, dale corro.
Creerse el papá de los helados.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
La boda de los pobres, toda es voces.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Donde no hay celos no hay amor.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
la ropa son alas.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Haz como la campana, que tañe y calla.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
El buen hijo a su casa vuelve.
Hablen cartas y callen barbas.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Hacer un viaje y dos mandados.
Voy a ir hacer un mandado.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.