A tal señor, tal honor.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Escarba la graja, mal para su casa.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Con pelito... no hay delito.
Mal hace quien nada hace.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Comprar al pobre, vender al rico.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
El lechón que siendo lechón no lo matan, muere marrano.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Estás más perdido que un juey bizco.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
El que busca, encuentra.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Quien no tiene, perder no puede.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Taberna sin gente, poco vende.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Nadie muere motón.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Ahullama no pare calabaza.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Visitas, pocas y corticas.
Nadie se muere un minuto antes.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.