Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Al mal dar, tabaquear.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Tras el buen comer, ajo.
De la esperanza vive el cautivo.
A mi, mis timbres.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Para San Vicente, enero pierde un diente.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Amor con hambre, no dura.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Calle mojada, caja cerrada.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Pedir peras al olmo.
La distancia hace a las montañas más azules.
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Parejo como las calles de León.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Zumo de limón, zumo de bendición.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Empezar con buen pie.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.