Maldición de puta vieja no va al cielo.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Las indirectas del padre Cobos.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Maestro, El se puede comer la regla.
El que bien vive, harto letrado es.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Cual el tiempo, tal el tiento.
En largos caminos se conocen los amigos.
Después de la guerra, todos son generales.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
A largos días, largos trabajos.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Hasta el rabo, todo es toro.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Sin pito y sin flauta.
Castaña la primera y cuca la postrera.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Donde no hay regla se pone ella.
Nada es barato sin una razón.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
A buen puerto vas por agua.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Campana cascada, nunca sana.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Hay más santos que nichos.
Allega, allegador, para buen derramador.
Cada gorrión tiene su corazón.
Badajo alto, campana rota.