Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Donde uno piensa, otro sueña.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Es la misma gata, no más que revolcada.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
La intención hace la acción
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Hacer bailar el trompo en la uña.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Amor de niña, agua en cestillla.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
La mala cama hace la noche larga.
Caballo alquilado, nunca cansado.
El que calla, otorga.
Donde rumian cabras, chivos nacen.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
La edad de oro nunca es la presente.
Comer sin vino, comer canino.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Buen lector, mal escribano.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
No hay mano que pueda para el tiempo
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
El río se llena con arroyos pequeños.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Afanar y no medrar es para desesperar.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Amores y dolores quitan el sueño.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.