Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Compañía, ni con la cobija.
Con el mismo cuero las correas.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Quien nada pide, nada recibe.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
A misa, no se va con prisa.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
A cama chica, echarse en medio.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Mujer casada, casa quiere.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
A ojo de buen cubero.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
El que nace postrero, llora primero.
Mal duerme quien penas tiene.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Después de la risa viene el llanto.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Dinero guardado, barco amarrado.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
No se puede estar en la procesión y repicando.
Hoy por mí, mañana por ti.
Al son que te tañan, a ése baila.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
A casa de tu hermano no irás cada verano.