Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
El que come y canta algún sentido le falta.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Me cortaron las piernas.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
La alegría todo mal espanta
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
La cascara guarda el palo.
El corazón engaña a los viejos.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
El mejor cazador, miente más que caza.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
No canta mal las rancheras.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Hacer oídos de mercader.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.