Todo tiene un fin.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
El elefante se siente fuerte gracias a sus músculos.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
La confianza da asco
Camisa de culebra con vino, el mejor medicamento para el bovino.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Gato llorón no pesca ratón.
A barbas honradas, honras colmadas.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
No necesito tecomates para nadar.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Dos fuentes, dos ríos.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Donde dije digo, digo Diego.