Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Zorro dormilón no caza gallinas.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
A caballo comedor, cabestro corto.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Riña de amantes, agua referescante.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Cada gorrión tiene su corazón.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
La voz del asno no pasa del tejado.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Abre la boca que te va la sopa.
También de alegría se puede morir
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Para ser bella hay que ver estrellas
No muerdas la mano que te da de comer.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Cada loco con su tema.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Joven intrépido no deja memoria.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Cada perro, con su hueso.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
A carne de lobo, hambre de can.
El mono sabe el palo al que trepa.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.