Mujeres y almendras, las que no suenan.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
Hay confianzas que dan asco.
Pan con pan comida de tontos.
Tumbando y capado.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Quien ama, teme.
La nieve es la cobija del agricultor.
Si te pica un alacrán, encuentra una pala y vete a acostar.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
A cuadrúpedo donado no le periscopées el incisivo.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
El arroz ya está cocido.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
No fío, porque pierdo lo mío.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
El primer deber del amor es escuchar.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Quien aprisa asa, quemado come.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
A barba, ni tapia, ni zarza.
De mercader a ladrón, un escalón.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Mande el que puede, y obedece el que debe.