Toma y daca.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
A cada paso, un gazapo.
Sal no se cuenta con que es salado.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
El conocimiento llega a través de la práctica.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Chupar de la teta.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Dinero llama a dinero.
Nadie se muere dos veces.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Pequeña hacha derriba un roble.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
El hambre es el mejor cocinero.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Andar con pies de plomo.
Elige tu compañía antes de sentarte.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Fruta prohibida, más apetecida.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
A cualquier cosa llaman rosa.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Ni vive, ni deja vivir.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Quien virtudes siembra, fama siega.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.