La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Buen lector, mal escribano.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
El que tiene capa, escapa.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Vino mezclado, vino endiablado.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
El ruin calzado sube a los cascos.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
La carne de burro no es transparente.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Decir, me pesó; callar, no.
Quien se quemare, que sople.
Buenas cuentas, conservan amistades.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
La palabra es playa, el silencio oro.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Mal se cuece olla que no se remece.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.