Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Cada palo que aguante su vela.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
No es la miel para la boca del asno.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Mujer enferma, mujer eterna.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Una obra acabada, otra empezada.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Por más que oigas consejos no te haras más rápido viejo.
Pase mayo, y pase pardo.
Buena burra hemos comprado.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
En San Antón, calabazas al sol.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Muchos componedores descomponen la novia.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Parejo como las calles de León.
Cada tonto tiene su manía.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Hay amores que matan.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
El verano es la madre de los pobres
Allá va la lengua do duele la muela.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Fingir locura, es a veces cordura.