Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Los justos pagan por pecadores.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
No hay que llevar cocos al puerto.
Dar puntadas.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Donde hay nobleza, hay largueza.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Mierda que no ahoga, todo engorda.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Sabe más que el tocino rancio.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Bodas y aguas, como son guiadas.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
No es la miel para la boca del asno.
Cada palo que aguante su vela.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.