Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Un año bueno da para siete malos.
Rey determinado no ha menester consejo.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Ir de capa caída.
Moza gallega, nalgas y tetas.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
El vino en jarro cura el catarro.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Del mal vino, buena borrachera.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Gota a gota, la mar se agota.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Hablar a calzón "quitao".
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Si la gata pare en el horno, los gatitos no son bizcochos, son gatitos.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Chiquita, pero matona.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Valentón y rufián, allá se van.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Cuando tu ibas, yo venia.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.