Dar en el clavo.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
No es buena casa la que no tiene al lado bosque y río.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Consejo tardío, consejo baldío.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
El mal llama al mal.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
El monte tiene ojo.
A todo hay remedio sino a la muerte.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
De la panza sale la danza.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Susto meado mejor que sangrado.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Buen moro, o mierda u oro.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
La muerte no anda en zancos.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Todo lo que no es dado es perdido
A falta vieja, vergüenza nueva.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.