Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Agua vertida, no toda cogida.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Cada fracaso nos hace más listos.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Que bailen los que están en la fiesta.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Cavas tu tumba con los dientes.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
A árbol caído, todo son piedras.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Mal ajeno, del pelo cuelga.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
A quien le dan pan que no coma.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.
Parece hormiga y es avispa.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Necio es quien con necios anda.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
A carne mala, buena salsa.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Hacienda de pluma, poco dura.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Si te muerde el escorpión, traigan la pala y el azadón.
El uno por el otro la casa sin barrer.
La necesidad hace parir hijos machos.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Los reyes tienen los brazos largos.