Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
La buena cena, temprano suena.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Si se rasca, es porque le pica.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Tiene la cola pateada.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
De los celos, se engendran los cuernos.
A barba muerta, obligación cubierta.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
La alegría en el alma sana se cría.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
De padres asientos, hijos taburetes.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
Cada uno en su casa es rey.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
El que siembra, cosecha.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Cuando me despierte me llamas.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.