A buen juez, mejor pastor.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
El que se esquila en enero, está esquilado el año entero.
La mujer es gente en la letrina.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
A cena de vino, desayuno de agua.
Puso pies en polvorosa.
No es lo mismo ser que haber sido.
Nunca falta de que reírse.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Al mal dar, tabaquear.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Trabajo empezado está medio hecho
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Dejadle correr, que él parará.
Flaco hombre, mucho come.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Demasiada alegría es dolorosa
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Quien come aprisa, come mal.
El diablo está en los detalles.
Buenas razones cautivan los corazones.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
La burla, para quien le gusta.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.