La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
El miedo guarda la viña.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Enero y Febrero desviajadero.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
El dolor es antiguo
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Canción de la transición.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Perro flaco soñando con longaniza.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Quien más tiene, menos suelta.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Nunca llovió que no se despejara.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Donde bien me va, allí mi patria está.