Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
La lujuria nunca duerme.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Quien escribe mucho desvaría
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Cuanto más se duerme más se quiere.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Casarás y amansarás.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Corre más una loca en chanclas.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
¡A darle que es mole de olla!
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Soñar no cuesta nada.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
De día beata, de noche gata.
El pobre de su pobreza no sale.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El tiempo todo lo cura