Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
La col hervida dos veces mata.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Hay quien no ve su camino.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
El corazón es un guía que los pies siguen
Remo corto, barca pequeña.
A cada puerta, su dueña.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Más vale que sobre que no que falte.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Estar como caimán en boca de caño.
De noche todos los gatos son negros.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Cuervos vienen, carne huelen.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Borracho que come miel, pobre de él!
Olvidar una deuda no la paga.