Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
No te pegues que no es bolero.
Hablando la gente se entiende.
El que no mira, suspira.
El arenque cuelga de sus propias agallas
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
El amor primero es el único verdadero.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Quien te quiere, te aporrea.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
El amor es más agresivo que el odio
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
En el pedir no hay engaño.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Si quieres que te siga el perro dale pan
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
A falta de pan, buenas son tortas.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Te conozco, pajarito.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
El amor lo perdona todo.
La fantasía es la primavera del alma
Un momento puede hacernos infelices para siempre
No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Roer siempre el mismo hueso
Buena vida si refrenas tu ira.