Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El árbol que no da frutos, da leña.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Año de hierba, año de mierda.
Jugar a las cartas vistas.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Quien calladamente arde, más se quema.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Si no plantas en primavera, no recogerás en otoño.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Consejo tardío, consejo baldío.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Las cosas se parecen a sus dueños.
La honestidad es un vestido de oro
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Madre es la que cría, no la que pare.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.