El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Yegua cansada, prado halla.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Caridad con trompeta, no me peta.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Allega, allegador, para buen derramador.
Por San Martín siembra el ruin.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Estar como las putas en cuaresma.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
De tus herederos, sé tu el primero.
De solo aire no vive nadie.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
La comida reposada, y la cena paseada.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
El pecado te acusa.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Lo que viene deprisa, pronto se va.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Donde no hay mata, no hay patata.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
A todo coche, le llega su sábado.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
A gran culpa, suave comprensión.
Adelante con los faroles.