Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
De casi no muere nadie.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
El que la hace, la paga.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Deja al menos un huevo en el nido
Madre solo hay una, y padres muchos...
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Depende de cómo caigan las cartas
Despedida de borrachos.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Cartas cantan.
En el refugio del otro vive cada uno
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
El amor hace iguales a los que no lo son.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Mujer refranes, muller puñetera.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
El comedido sale jodido.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Más vale tarde que nunca.
A gallo viejo gallina joven.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Sigue los impulsos de tu corazón
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Estoy como gallo en corral ajeno
Un viejo amigo es una eterna novedad