Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Las aguas mansas son las peores
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
El que bien ama, tarde olvida.
Por Navidad cada oveja a su corral.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Quien te adula, te traiciona.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Emborrachar la perdíz
Me lo contó un pajarito
Hijo casado, vecino airado.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
El amor es para los hombres el estado natural del alma
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
La sierra, con nieve es buena.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Como chancho en misa.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
El amor y los celos son compañeros.
Amor no sufre ausencia.
Nunca anochece donde se ama.
Donde comen dos comen tres.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Quien calla otorga
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Quien no se arriesga no cruza el río
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
El agua va siempre al río.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
El amor verdadero entra por el agujero.
No hay refrán que no sea verdadero.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
De tal árbol tal astilla.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Debo, no niego; pago, no tengo.