Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Frijoles con coles, pedos a montones.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
El buen vino, venta trae consigo.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Hablar a calzón "quitao".
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Por los cuernos se agarra el toro.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Los hijos son lo que la madre quiere.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
La muerte todo lo ataja.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
¡Se nos creció el enano!
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Que cada sacristán doble por su difunto.