Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Poco y en paz, mucho se me haz.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
No cantes victoria antes de tiempo.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
A mucho hablar, mucho errar.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Tiempo que se va, no vuelve más.
No canta mal las rancheras.
Hay que sufrir para merecer.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
No dar ni recibir, sin escribir.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Poco y entre zarzas.
Quien te ha visto y quien te ve.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Bebido el vino, perdido el tino.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Sin viento no hay oleaje.