Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Su ladrido es peor que un mordisco
Chancho limpio nunca engorda.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Tal para cual.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
La suerte nunca da, solo presta.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
La mentira nunca muere de vieja.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Después de toda oscuridad hay luz.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
El que quiere besar, busca la boca.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo