Tal para cual, Pedro para Juan.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Antes de criticar, mírate la cola.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
No hay alegría sin aflicción.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
La fuerza no es un remedio
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Viento del solano, agua en la mano.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Es agua derramada.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Cuidado, que el diablo es puerco.
El hable es plata, el silencio es oro.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
En cada tiempo, su tiento.
Bolsa llena, quita las penas.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.