Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
La ruana no es para el primer aguacero
Lo tragado es lo seguro.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Cortesías engendran cortesías.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El hablar mismo idioma.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
En largos caminos se conocen los amigos.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Si las paredes hablaran.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Julio, siega y pon tres cubos.
A este son, comen los del ron, ron.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Cada dueño tiene su sueño.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Molino parado no gana maquila.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Una alegría esparce cien pesares.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Hay gustos que merecen palos.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.