Dando dando, palomita volando.
La barriga llena da poca pena.
Las obras, con las sobras.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Quien da para recibir no da nada
A chico pajarillo, chico nidillo.
Buey suelto, rey muerto.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Comer uva y cagar racimo.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Quien hace malas, barrunta largas.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Los pensamientos no pagan peaje
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
Eso es harina de otro costal.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Pan ajeno, caro cuesta.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Quien hace, aplace.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
No tientes al diablo que lo veras venir.
El flojo trabaja doble.