El saber no ocupa lugar.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
El que va para viejo va para pendejo.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Hablen cartas y callen barbas.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Tres españoles, cuatro opiniones.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Al loco y al toro, dale corro.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Hablar poquito, y mear clarito.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
En arca abierta, el justo peca.
Amores y dolores quitan el sueño.
El agua tiene babosas.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Quien es feliz habla poco
El que porfía mata venado.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
El burro adelante y la carga atrás.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.