Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Escucha el viento... que inspira
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Aire colado, a muchos ha matado.
Trabaja y no comerás paja.
Vida sin amor, años sin verano
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Quien mucho da mucho recibe.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Donde no hay celos no hay amor.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Muchos pocos hacen un mucho.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
El río, por donde suena se vadea.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Se heredan dinero y deudas
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Si ofendes serás ofendido
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.