Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Cuando seas padre comeras huevos.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Río cruzado, santo olvidado.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Riña de amantes, agua referescante.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Cartas cantan.
Ama profunda y apasionadamente.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Buena vida, arrugas tiene.
Genio y figura hasta la sepultura.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
El hambre es una fea bestia
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Del reir viene el gemir.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
De buena harina, buena masa.
La intención es lo que vale.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
Idos y muertos, olvidados presto.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Estoy hasta las manos.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
A bestia loca, recuero modorro.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.