El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
Más caga un buey que cien golondrinas.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Hacienda de pluma, poco dura.
La pisada del amo, el mejor abono.
Lo malo nunca es barato.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
El buen vino en vaso chico.
Bien está el pájaro en su nido.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Tierra por medio, para poner remedio.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
El que tiene la plata pone la música.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Casa de mantener, castillo de defender.
Las aguas quietas, corren profundas.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Decir, me pesó; callar, no.
Más corre un galgo que un mastín, pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
El que avisa no es traidor.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.