Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
A golpe dado no hay quite.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
El que quiere baile, que pague músico.
El mal de tonto, no tiene cura.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Cada sendero tiene su atolladero.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Pedir las perlas de la virgen.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Cantad al asno y soltará viento.
Al son que le toquen bailan.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
El que fía, o pierde o porfía.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Ningún ladron quiere ser robado.
Quien cerca halla, cerca calla.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Madre quiero ser, e hijos tener.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Tirar la casa por la ventana.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.