Al viejo pelele, todo le duele.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
Muerte deseada, vida prolongada.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Gran constipado, culo apretado.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Jornada emprendida, medio concluida.
Madrastra, madre áspera.
Quien hizo una, hará ciento.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Sobre mojado, llueve.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Cuenta errada, sea enmendada.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Cada cual ha de llevar su carga.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Si no caminas hoy, tendrás que correr mañana.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Cinco no son montón, pero siete ya lo son.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
A cada pez le llega su vez.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.