No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Dios da frío según la ropa.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Amor nunca dice basta.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Camisa de culebra con vino, el mejor medicamento para el bovino.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Hacer castillos en el aire.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
De desagradecidos está el infierno henchido.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Que sabe el chancho de pasteles.