Cargos son cargas.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
El gusto se rompe en géneros.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Hacerle a uno la pascua.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
La mentira nunca muere de vieja.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
A quien has acallado no le hagas llorar.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Siempre que llueve, escampa.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Año de hongos, año de nieve.
Lo quiere como la mula a la carreta.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Las piedras no hablan.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Todo amor tiene su gasto
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Al catarro, con el jarro.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.