Un día de obra, un mes de escoba.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Bien cantas, pero mal entonas.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Una obra acabada, otra empezada.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Baila Antón según le hacen el son.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Date a deseo y olerás a poleo.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Oír es precioso para el que escucha.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Vayan las verdes por las maduras.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
El que no arriesga, no pasa el río.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.