Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Hijo solo, hijo bobo.
El año nuevo nos viene anunciando cuando Diciembre se va tiritando.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
A tres azadonadas, sacar agua.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
El buen vino sin ramo se vende.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Reza, pero no dejes de remar.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Gran mal padece quien amores atiende.
Con dinero baila el perro.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Libros cerrados, no hacen letrados.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
La respuesta más rápida es la acción.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.