Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Hacer una cosa en un avemaría.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Te cierran una puerta y te abren diez.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
La música calma a las fieras.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Oye primero y habla postrero.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
El que tiene buba, ése la estruja.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Faena acabada, faena pagada.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Buena burra hemos comprado.
El inferior paga las culpas del superior.
Hay más días que sandías.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.